LOS ÚLTIMOS partes de la guerra contra el fuego en Galicia hablaban de más de 150 incendios activos. Mientras el número de fuegos ha aumentado un 50% en tan solo 24 horas, el número de presuntos pirómanos detenidos, sin embargo, permanece estabilizado. No pasa de la media docena, incluyendo los que han sido puestos a disposición judicial y quedaron en libertad. Desde las instancias oficiales no se cansan de repetir que la mayoría de los fuegos son provocados, y no precisamente por aficionados. Se insiste en que nos encontramos ante incendios «de tipología novedosa». Con el despliegue que hay montado a lo largo y ancho de la geografía gallega, con lo sensible que está la población afectada por el problema, resulta sorprendente esa cifra de detenciones. Cuando se habla de este aspecto del tema con los expertos policiales, se llega fácilmente al convencimiento de que, siendo realistas, no cabe esperar resultados espectaculares porque el problema es más complejo de lo que aparenta. Siendo así, más de uno se preguntará, ¿por qué sólo nos acordamos de Santa Barbara cuando truena?.