DIJO Rego: mucho más importante que los contenidos pro financiación de las reuniones entre Quintana y Feijoo es saber qué piensan de la definición de Galicia. De esta forma, el veterano político de Burela ponía broche de portavoz al estado de la cuestión identitaria . Según Ismael Rego, «urge la definición». Así que ya lo sabemos, lo primero, aunque sea para el preámbulo del Estatuto, es consens uar si somos nación de Breogán . Será como la purga de San Benito, que lo curaba casi todo. Si bien algunos preferimos los nueve baños con luna llena del septiembre mariñano. Mientras, cosas de menor cuantía pasan en el país de los paisanos con ganas de ejercer ciudadanía de primera. Las carreteras gallegas desgracian y matan. Las autoridades no saben qué hacer para que las cifras gallegas coincidan, en la tendencia, con las del resto de España (con perdón). Me atrevo a pedirles, setenta veces siete, que echen la culpa al estado de la red viaria y procedan a su adecuación. La sanidad gallega no encuentra médicos para el Sergas. ¿De verdad los buscan? ¿De verdad aceptan a todos los que desean volver a Galicia, o hay que ser dócil y amaestrado? Y en esas, la responsable de la sanidad gallega entra en el país de las maravillas. Nos promete que podremos pedir consulta a través de los cajeros. Así que ya lo saben. Próximamente, no tendrán que ser maleducados con aquellas personas que hoy aguantan el tirón de tener que dar consulta de ginecología (COF) para dentro de dos años; bastará con propinar juramentos y golpes de cabeza al muro de las lamentaciones donde asiente el ingenio difícil para paisanaje enxebre. Y es que la sanidad gallega se mueve entre tantas vicisitudes: las incompatibilidades de facultativos que no dudan en seguir anunciándose en la plantilla del centro concertado, si bien el principal lo cobran del Sergas; el gasto farmacéutico que sigue imparable muy por encima de la media nacional; y también, se anuncia para un lejano 2012 un hospital para Vigo, un macrocentro de 1.300 camas, de los que ya no se construyen en el mundo civilizado, por ingobernables. Alguien debería apostar por centros de salud perfectamente dotados que resuelvan más y deriven menos, y por hospitales de distrito o comarcales-generales en un modelo más eficiente y próximo, donde el cliente sea el centro de la atención. Y es que todo sigue como cuando nos visitó Borrow.