SE CELEBRA un año dedicado a Mozart, con motivo de cumplirse el 250 aniversario de su nacimiento (27/1/1756). Se interpreta su música y se oyen sus composiciones bajo la batuta de prestigiosos directores al frente de renombradas orquestas. Suena Mozart para deleite de melómanos e incondicionales. Fue un genio precoz que murió joven (35 años), lleno de deudas y atormentado por la idea de que el Réquiem, encargado por un misterioso desconocido, serviría para interpretarse en su propio entierro. Además sospechaba que lo estaban envenenando y, según Jan James, del Royal Free Hospital de Londres, es posible que así ocurriese, porque los síntomas de sus últimos días son equivalentes a un envenenamiento por antimonio. Es muy probable que le fuese suministrado por su médico para curarle, ya que se usaban compuestos de antimonio para la melancolía y para provocar vómitos, como el emético tartárico (tartrato de potasio y antimonio). En pequeñas dosis, el antimonio produce dolor de cabeza, debilidad y depresión. En grandes, puede resultar fatal en unos días, pese a los vómitos. El antimonio es un elemento químico extraño, que aumenta de volumen cuando se solidifica, igual que el agua cuando se convierte en hielo. Esta propiedad se usa para hacer aleaciones de campanas y para producir tipos de imprenta en aleaciones con el plomo, que, al expandirse, daban mayor definición al vaciado y un tipo de letra más limpio. También se usa para endurecer las placas de plomo de las baterías y para fabricar semiconductores.