Barreras infranqueables

ASSUMPTA ROURA

OPINIÓN

02 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LEÍ el pasado sábado en este periódico un término -muy utilizado por los políticos- que suena a golpe en la mesa y que si uno, en el silencio de una mañana de sábado, lo pronuncia en voz alta puede pensar que se ha vuelto loco. Me refiero a las palabras del BNG sobre la negociación del término nación gallega que este partido considera una «barrera infranqueable». No sé ustedes pero yo, hasta ahora, no había caído en la cuenta de su extraña sonoridad. Para empezar, fíjense bien, excepto la «i» de infranqueable, el resto de vocales son «e» y «a». En cuanto a las consonantes gana la «r». Ahora no se corten y prueben a pronunciarlo en voz alta y piensen en lo qué estarán diciendo. Es divertido. Yo pensé qué me pasaría si en adelante cuando quiera decir que «por ahí no paso» suelto lo de «barrera infranqueable». En el súper, por ejemplo, cuando me obligan a comprar un pack de dos o cuatro yogures -cosa prohibida por la UE- cuando sólo quiero uno. ¿Tragará la cajera si suelto lo de barrera infranqueable? Ese mismo día recibo un estudio reciente de la Fundación Jaume Bofill donde dice que son ya un millón los inmigrantes en Cataluña, el 34% de los cuales son ilegales o sea, tienen todos los derechos y ninguna obligación porque legalmente no existen. Primero me sorprendo de tamaña barbaridad pero luego encuentro el quid de la cuestión. En este caso, los políticos no han utilizado lo de «barrera infranqueable» porque se han inclinado por otro término mucho más pomposo y el no va más en las escuelas de negocios más avanzadas. Me refiero a «riesgo creativo». Veo la luz: No existen problemas; existe nuestra ignorancia para encontrar una terminología que los desmienta. ¡Qué sería de nosotros sin los terminólogos modernos!