TODO o nada. Somos un país ciclotímico. Sufrimos trastorno bipolar. Pasamos de la euforia a la decepción en el destello de un segundo. De campeones del mundo a reyes de la nada. Del país del sol al país del congelado, todos helados. De tener las respuestas a los problemas del mundo a no levantarnos de la cama. La selección es un síntoma más. Este país es un reflejo de ZP y de Rajoy. No nos va tan bien como dice ZP. Sólo hay que ir a la compra a por aceite o ser joven y tener una basura de contrato para saberlo. Ni estamos en cuasi guerra civil, como insinúa Rajoy. España no se va a terminar mañana. Fuimos el imperio donde no se ponía el sol y viviremos como paisitos el siglo XXI. Hay que buscar el término medio, el territorio del sentido común, tan poco hollado. Ni el elogio desmedido ni la crítica feroz. Es cierto que en el Mundial sólo le ganamos a Ucrania, Túnez y Arabia. Pero también es verdad que en el minuto 82 estamos empatados y con todas las posibilidades frente a Francia. Somos especialistas en hacer sangre con los heridos. Es muy español incendiar un bosque para calentarse un rato las manos. Debemos elegir prudencia y trabajo. Con los extremos sólo se anudan las sogas. cesar.casal@lavoz.es