SE llaman culés, porque llenaban el viejo campo de Les Corts y se sentaban en la valla. Desde fuera, se veía un montón de culos. El fútbol tiene su pequeña historia. El equipo más identificado con la ciudad era el Espanyol, que nació en las aulas de la Universidad de Barcelona en 1900. Un año antes, se creaba el Barça, pero lo fundaba un suizo con algunos extranjeros. Con el tiempo, el asunto daría la vuelta. El catalanista (contra las dictaduras) sería el Barça, y el charnego (de los inmigrantes), el Espanyol. El Barça juega de azul y grana porque son los colores de Zúrich, de donde llegó su fundador, Hans Gamper. Sí, el mismo que luego se llamaría Joan Gamper y que se suicidó en medio de un escándalo económico tras presidir en varias ocasiones el club. Les entretengo para huir de tanto tópico triunfal. La Champions la ganaron Belletti, Larsson e Iniesta, a pesar del entrenador; del árbitro, nefasto; y del bus del Arsenal. Rijkaard optó por los rocosos Van Bommel y Oleguer y le salvó un milagroso Valdés. Que el portero fuese el mejor dice mucho. Cada vez creo más que sobran presidentes de club y técnicos. Ojalá sólo hubiese futbolistas y afición. Como en infantiles: niños, público, una pelota y ganas de divertirse. cesar.casal@lavoz.es