Que se las apañen

OPINIÓN

LA ONU acaba de decidir poner a dieta a los niños de la región sudanesa de Darfur. Ha reducido a menos de la mitad las raciones de comida que les entrega y que hasta ahora eran de 2.100 calorías. Y no es por un problema de obesidad, esa enfermedad que tanto nos preocupa en el primer mundo y que la ministra Salgado está empeñada en atajar como sea. La decisión se debe a la falta de presupuesto para hacer frente a la alimentación de los habitantes de esta depauperada región. Casi al mismo tiempo conocemos también que cada seis segundos muere un niño por falta de alimento. O, lo que es lo mismo, al año perecen 5,6 millones de hambre. Y por si esto no fuera suficiente, nos dicen también que casi 150 millones de críos corren riesgo de desaparecer por desnutrición. Claro que no todas van a ser malas noticias. Las bolsas de medio mundo se han disparado en los últimos meses. Los bancos y las multinacionales ya no saben qué hacer con sus beneficios. El negocio del armamento está haciendo ricos a algunos países. La inversión en conflictos bélicos marcha dentro de lo previsto. Zapatero sigue con su invento de la Alianza de las Civilizaciones para acabar con las desigualdades. Y aquel señor bajito y de mal carácter que ya es el único que cree que hay que seguir bombardeando a los iraquíes, sigue diciendo que Bush es el que puede arreglar este mundo. Todo dentro de la normalidad. Por eso que los de la ONU, no debían de darnos estas malas noticias. ¿Qué nos importa que se muera un niño de hambre en Sudán? Como si muere un millón. Mientras la bolsa vaya bien, las constructoras sigan levantando moles, la feria de los millonarios de Shanghái sea un éxito, las eléctricas presuman de sus activos y las empresas de telefonía batan récords de beneficios, nosotros seguiremos siendo felices. Y que los niños de Sudán se las apañen como puedan.