Con Grande-Marlaska han topado

OPINIÓN

LA PRIMERA conclusión es: con Grande-Marlaska en el Juzgado Central de Instrucción número cinco de la Audiencia Nacional, Batasuna no conseguirá romper el ciclo de su ilegalización. Lo va a intentar, pero este magistrado lo impedirá. Ése es el sentido que tienen sus reiteradas prohibiciones de actos políticos: en enero, el mitin de Baracaldo; ayer, el mitin del próximo domingo en San Sebastián. Así que Batasuna ya puede olvidarse de concurrir a las elecciones locales del 2007, salvo que antes se disuelva ETA, dejen de justificar el terrorismo y recuperen así los beneficios de la legalidad. El auto del juez no deja lugar a dudas. Incluso avisa a quienes disfrutan de libertad condicional de que pueden volver a prisión. La situación actual de estos soportes del terrorismo confunde a mucha gente. Este sábado los hemos visto en una gran manifestación, pidiendo amnistía e independencia. Todos los días los vemos en la televisión, rodeados de micrófonos. Los leemos en los periódicos. Dicen lo que quieren y cuando quieren. Provocan a destajo, que es su especialidad. Personajes como Pernando Barrena se convierten en ciudadanos de gran popularidad por su gran presencia mediática. En esas condiciones, ¿importa mucho que celebren un mitin para explicar a la concurrencia que quieren ser un partido independentista? Pues sí importa. Importa que, por el momento, pesa sobre ellos la calificación de terroristas. Importa que el Supremo, en cumplimiento de la Ley de Partidos, los expulsó de la legalidad. Importa que la Audiencia Nacional ha prohibido todas sus actividades públicas por dos años más. Importa que la ley está para ser cumplida. Importa que, mientras no se demuestre lo contrario, estamos en un Estado de derecho. E importa que Batasuna se ha propuesto desafiar a ese Estado, en un intento de decir que ellos lo pueden burlar, porque no tienen otra cosa más importante que hacer. Está claro que no se les puede permitir. Así que ni proceso de paz, ni alto el fuego, ni gaitas. Sólo ley, mientras no cambien las circunstancias. Ignoro si las decisiones del juez Grande-Marlaska coinciden con los deseos e intereses del Gobierno. Posiblemente, no. Posiblemente el Gobierno preferiría hacer la vista gorda, para moverse en un clima que pueda presentar como de buena fe y de tolerancia. Desde luego, el Gobierno vasco y socialistas como el alcalde de San Sebastián prefieren esa práctica de la no intervención. Pero el resto de los ciudadanos están, estamos, con el juez. Cachondeos, los menos. Y burlas a la legalidad, ninguna. A Batasuna no se le pide que renuncie a nada, ni se le exige nada que atente contra derechos sociales. Simplemente que reconozcan la perversión de matar.