FALLECE LINARES RIVAS Hay políticos de los que queda su recuerdo oral y escrito. En el caso de Aureliano Linares Rivas, ex ministro de la Corona, quedaron, además, dos monumentos en A Coruña: el obelisco y la estatua y una alegoría en bronce sobre una columna en los jardines de Méndez Núñez.
31 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Aureliano Linares Rivas nació el 1 de junio de 1841 en Santiago, ciudad en cuya Universidad cursó la carrera de Derecho, de la que se doctoró en Madrid. Ya en sus tiempos de estudiante practicó el periodismo en publicaciones como La Oliva y El Miño, de Vigo; La Ilustración, de A Coruña; La Nueva Galicia, de Ourense, y, ya en Madrid, en Los Debates y La Iberia. De 1861 a 1875 tuvo un bufete en la ciudad compostelana, pero posteriormente lo trasladó a A Coruña. En cuanto a su carrera política, comenzó con un fracaso en las elecciones de 1869, aunque tres años después salió elegido diputado a Cortes por Carballo. Proclamada la primera República, no ocupó escaño, y se presentó nuevamente en los comicios de 1876, en los que salió elegido, otra vez por Carballo. Desde 1879 lo hizo por A Coruña, revalidando sucesivamente su acta hasta 1901, fecha en la fue designado senador vitalicio. En cuanto a su color político, empezó su carrera en las filas del progresismo y se pasó más tarde a una posición liberal de tendencia izquierdista para terminar en el partido conservador. Su oratoria aguda, irónica y a veces sarcástica le procuró destacados enemigos, con variado resultado, como fue el caso de Romero Robledo, al que acusó en el Parlamento de «tener la magia de decir muchas cosas sin sustancia alguna». El apogeo de su carrera política fue en 1883, cuando en un Gobierno de Posada Herrera fue nombrado ministro de Gracia y Justicia (antes había sido fiscal del Tribunal Supremo). Ocho años después, en un gabinete presidido por Antonio Cánovas del Castillo ocupó el Ministerio de Fomento, época en la que promulgó un decreto por el que suprimió el número de catedráticos de universidades e institutos, así como diversas materias. La tercera vez que desempeñó un ministerio, otra vez el de Fomento, fue en 1896, también en un gabinete presidido por Cánovas. Vivió entonces el asesinato del líder conservador, y continuó en el Gobierno, con Marcelo Azcárraga, hasta octubre de 1897. Además de los cargos ya citados, Linares Rivas fue presidente del Consejo de Estado y de Instrucción Pública, así como miembro numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. En su vida profesional de abogado ya destacó su intervención en el Congreso Agrícola Gallego, celebrado en julio de 1864 y convocado por la Sociedad Económica. Fue autor del Informe sobre Foros, del Colegio de Abogados de A Coruña. También fue abogado de la Compañía de Ferrocarriles Astur-Galaica. Como escritor destacó su libro La primera Cámara de la Restauración. Retratos y semblanzas, publicado en Madrid en 1878 y en el que se hacen unas semblanzas muy certeras de los más importantes personajes que hicieron la Restauración. En su larga etapa de diputado en Cortes por A Coruña, y a diferencia de lo que solía ser normal en la época ?esto es, no preocuparse mucho por los intereses de la población que lo había elegido?, Linares Rivas fue un decidido defensor de todo lo que se relacionase con el mejoramiento de su distrito, que le rendiría tributo de admiración con los dos monumentos antes citados. Linares Rivas falleció en Madrid el 1 de abril de 1903. Sus restos fueron trasladados, de acuerdo con sus deseos, a la ciudad coruñesa, en donde hoy reposan. También hay que decir que su hijo Manuel fue, además de licenciado en Derecho y un destacado novelista y dramaturgo, político en las filas del partido conservador.