HAY UN español que estuvo a punto de ser profeta, pero se equivocó de parejas: Francisco Vázquez, que, siendo alcalde de A Coruña, pronosticó que Fenosa acabaría en manos de una eléctrica italiana. No fue Fenosa, sino Endesa, y el capital no fue italiano, sino alemán. Pero Vázquez intuía algo, como si nuestro hombre en la Santa Sede ya comenzase a ser inspirado por el Espíritu Santo. Al margen de la anécdota, sólo hay un hombre no sorprendido por la opa de E.ON sobre Endesa: su presidente, Francisco Pizarro. Lleva más de dos meses hablando con los alemanes. Todo sugiere que ha sido el gran consejero de la eléctrica germana en el diseño de la operación. Pizarro es muy inteligente. Hábil. Ingenioso. Conspirador. Su obsesión ha sido derrotar a los catalanes «invasores», a los que veía no sólo como enemigos, sino como agentes de esa operación política que Aznar bautizó como «cambio de régimen». Esa doctrina, esa fobia, la predicaba a quien le quería escuchar. Con esa filosofía, hoy es el ganador de la guerra eléctrica. Ve humillados a los asaltantes catalanes. Al Gobierno que los respalda, confundido y desorientado. Triunfa en el parqué de la Bolsa. Puede ofrecer a sus reflexivos accionistas un buen precio y dinero en efectivo. Y a la opinión pública, un trato amistoso del aspirante, continuidad de la sede en Madrid (lo cual serena mucho los localismos fiscales) y gestión en Europa del sur y América Latina. Es decir, riqueza, cariño, elegancia y poder. Ni los enamorados románticos entraban en casa de la novia con tan buenas dotes y modales. Se nota la buena asesoría. Para el Gobierno, esto es volver a empezar. ¡Pobre Zapatero! No hay alegría que le dure 24 horas. Cuando el Supremo le acababa de quitar de encima la losa de la libertad de etarras, aparece esta opa. Y con ella, la presión ferozmente indiscriminada del PP. Y tras ella, las consecuencias en Cataluña, que acariciaba ser cabeza de un gran emporio energético. Y en torno a ella, la gran cuestión: ¿quién es menos patriota? ¿El que celebra la derrota del capitalismo catalán, o el que pone alfombra roja a una empresa extranjera? Quien lo tiene más fácil es el PP: si la opa alemana triunfa, ya lo dice Rajoy, es fruto de la factoría chapuzas ZP . Si fracasa, es que ZP utilizó su poder para beneficiar a sus amigos catalanes. Y quien peor lo tiene, como siempre, el Gobierno. Se muestra muy nacionalista al expresar su deseo de «una gran empresa de matriz española». Pero sufrirá la maldición de la copla: ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio . Si triunfa la opa, le reprocharán haber abierto la ansiedad de los tiburones alemanes. Si fracasa, le dirán que está preso de los amigos catalanes. Un calvario.