El peaje gallego

MIGUEL Á. RODRÍGUEZ

OPINIÓN

GALICIA cató su primer kilómetro de autovía a finales de los setenta, con cerca de 45 años de retraso. En 1981, la solemne inauguración del puente de Rande acercó A Coruña y Vigo por autopista dos décadas después de que Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia se hartasen de correr sus pasillos de 120 kilómetros por hora. Hasta bien entrado el año 2000 no concluyeron los últimos tramos de las autovías gallegas a la Meseta, y el abrazo de nuestra AP-9 con la A-3 portuguesa tiene apenas dos años de vida. Cuando nos subamos al AVE del noroeste, el sevillano habrá cumplido su mayoría de edad. ¿Quién ha dicho que los usuarios de Rande o de A Barcala no se han ganado a pulso la abolición de sus peajes? Galicia lleva décadas pagando en silencio las severas tarifas de la tortícolis ministerial.