Estatutos y mojones

| JUAN J. MORALEJO |

OPINIÓN

15 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

EN CONSTITUCIONES, estatutos, cartas magnas y cartas chicas se prevén la autodeterminación propia y la autoindeterminación ajena en función de quién es el determinador y de sus dos pirinicios, a saber, el superior o cogitante, de cintura para arriba, y el inferior o volitivo, de cintura para abajo. Y no sé por qué le llamo inferior al que es decisivo en partir la sardina y arrimar el ascua al bacalao, o como prefieran. Aunque la Antropología Cultural Gallega enseña que los marcos o mojones son sagrados, no se tocan, y mover os marcos es de las peores pillerías de nuestro mundo rural, no voy a enfadarme ni sorprenderme porque el anteproyecto de Estatuto de lo mío prevea ensanches. Me produce otras reacciones, pero benditas sean ellas y sus autores porque alegran el día. No me sorprende el enfado del vecino afectado por el ensanche de mi finca, pero me quedaré catatónico irreversible si mi Estatuto tiene algo, aunque sólo sea a pie de página y letra pequeña, para los que quieran picar billete e irse con la música a otra parte; o si el Estatuto del vecino rechaza adhesiones, incluso las que en trapisondas patrioteras tan al uso podrían ser algo así como el regreso del hijo pródigo. En el Parque Temático de las Patrias y Naciones el activismo puede ser un buen sucedáneo de la actividad. Repasen la fabulilla de Iriarte con la ardilla en alarde: «Yo soy viva, soy activa, me meneo, me paseo, yo trabajo, subo y bajo, no me estoy quieta jamás», y el caballo al corte: «Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, quiero, amiga, que me diga ¿son de alguna utilidad?». Bueno, todo lo anterior lo retiro si resulta que a la noticia de que los de Pradorramisquedo (Ourense) quieren pasarse a Zamora, la Xunta no tiene más que decir que ¡Amén, aleluya! Y es que estas cosas te las carga el diablo porque resulta que Pradorramisquedo volvería a sus raíces no galaicas si atendemos a la Callaecia que diseñaron los romanos y es arranque de la que tenemos, más corregida que aumentada. Tales o cuales lugares que fueron Gallaecia y hoy son Asturias o León tienen el reverso de otros que hoy son Galicia, pero fueron la Asturica que luego se partió en Asturias y León. Y puestos a hacer de ardilla a las idas y venidas, hay que estar atentos a que, mientras llegamos hasta Navia, no nos quedemos sin Trives y Valdeorras y, aínda por riba, sin la breva de que nos devuelvan todo lo que va del Miño al Duero y se nos llevaron los separatistas portugueses. En fin, es mejor no tocar los mojones y dedicarnos a sacarle más partido a la Deuda Histórica con un buen dossier histórico-jurídico-recreativo-militar-pesquero para que la Unión Europea nos pague lo que destrozaron los suevos en una movida que el botellón ¡ni color!, y lo que rapiñaron los vikingos, y lo que nos chuleó Drake. Y sólo tendremos que devolver unas cuantas reliquias que Gelmírez afanó en Braga. Las desfeitas de Almanzor en Santiago no se cobran, van a cuenta de la Alianza de Civilizaciones.