LA AMIGA DEL LECTOR TAL DÍA como hoy, semanalmente, las páginas centrales de la edición impresa de este periódico llevan encartado el suplemento Los domingos de La Voz .
03 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Su contraportada la ocupa la sección La semana de Josemi , escrita por el colaborador Josemi Rodríguez-Sieiro. El domingo pasado, esta página llevaba por título «Los Aknipe preparan exclusiva», y el subtítulo precisaba: «El pasado fin de semana, la noticia del nacimiento de la hija de Raquel Mosquera y Tony Aknipe causó un gran revuelo en los medios. Muchos esperan ya verle la cara al bebé, que seguramente será presentado a golpe de exclusiva». En el relato semanal que Josemi hace de la vida social que desarrolla fundamentalmente en Madrid -aunque también escribe de sus viajes o sus veraneos en A Toxa o en Biarritz-, dedica el titulillo del viernes a «La Mosquera da a luz». En el texto escribe: «Raquel Mosquera ha dado a luz a una niña. Dicen que la veremos cuando hagan las fotografías para la exclusiva. Si todo va al ritmo que algunos dicen, aparecerá la niña cuando se vaya a poner de largo. A mí todo esto me parece una broma. La verdad es que no hay nada que me importe menos que conocer a la niña de los Aknipe, que no son ni cultos, ni ricos, ni guapos, y los idiomas que hablen me tienen sin cuidado, porque no tengo ningún interés en ir a Nigeria». Este comentario de Josemi Rodríguez-Sieiro ha sido motivo de las quejas de varios lectores. Unos lo tachan de «frívolo y despectivo», otros de «clasista» y algunos de «xenófobo y racista». Falta de respeto «A mí, particularmente -escribe Iria Otero, de Vilagarcía de Arousa-, no me interesa para nada la vida de esta gente [las personas que menciona Josemi en su crónica], ni la de los ricos y guapos, ni la de los pobres y feos e incultos, como se refiere Josemi al hablar de Raquel Mosquera y su marido, el nigeriano Aknipe. Me parece una falta de respeto total las palabras que le dedica a esta gente en las que demuestra el desprecio que siente por ellos, el idioma que hablen o su país, Nigeria». Para Santiago Calvo, lector de Ourense, la «crónica rosa no tiene por qué ser faltona con nadie. Josemi es un clasista. Trata con más respeto a los de título y gente guapa con los que alterna que a otra gente del famoseo, que al parecer no le caen tan bien». En opinión de otro lector, José H. Rúa, «el comentario de Josemi raya en el racismo y la xenofobia. Se nota desprecio hacia Aknipe porque es negro». Traslado estos comentarios a Josemi Rodríguez-Sieiro, quien reacciona con enojo: «Me ratifico en lo que he escrito y no tengo por qué cambiar de opinión por lo que digan los lectores. Sigo creyendo que los Aknipe no son cultos, ni guapos, ni ricos». El relato que hace Josemi de su repleta agenda social arranca el jueves con un almuerzo con los príncipes de Vidin, y una cena en la Embajada de Francia con motivo de la entrega de los Prix de la revista Marie Claire . El sábado, come con la marquesa de Montarco -una cita habitual, según dice- y despide la jornada en la finca de los duques de Albuquerque, junto a «banqueros, financieros, empresarios de la construcción y políticos». El domingo, Josemi cena en Lucio con la marquesa de San Eduardo. El lunes, asiste a la presentación del reloj de una lujosa firma en el palacio de los duques de Pastrana, y el martes, en el Palace, a la entrega del premio de poesía de la Fundación Loewe, donde coincide con el duque de Lugo. Concluye su vertiginoso recorrido semanal el miércoles en el Hotel Santo Mauro, invitado por los príncipes Sayn-Wittgenstein, donde departe con la condesa de Romanones, los condes de Quintanilla y la princesa Massimo. En esa trepidante vida social, sólo el viernes no comparte mesa ni alfombra de la Real Fábrica con tan distinguidos partenaires . Ese día sólo da cuenta del nacimiento de la hija de Raquel Mosquera y Tony Aknipe. Acostumbrado como está Josemi a tratar sólo con gente rica, guapa y de alcurnia, no parece encontrar un ápice de glamur en los Aknipe. Noticias del corazón Las noticias rosas, que antes sólo hallaban cobijo en las revistas del corazón, han terminado por salpicar a todos los medios de comunicación. Sobre todo han invadido las televisiones, donde numerosos programas se dedican a despotricar y despellejar a quien tengan a mano. Este tipo de información también se ha ido haciendo hueco en los periódicos, sobre todo en las páginas de sociedad y en los suplementos de fin de semana, de tono más ligero. A mi modo de entender, el desenfado, e incluso la frivolidad, con que son tratadas esta clase de noticias no tiene por qué caer en la falta de respeto. El que en un texto periodístico se discrimine o menosprecie a alguien por su condición social, religión, sexo o color, sea en el tono que sea, es en cualquier caso injustificable.