30 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.
PARECE SER que en un colegio de la comarca de Valdeorras han recuperado el castigo colectivo como fórmula disciplinaria. A causa de un jolgorio en el comedor, veintitantos escolares de menos de 12 años consumen sus recreos (una hora diaria en dos tramos de media hora) permaneciendo en el exiguo espacio de una baldosa. Así un día y otro día. Los profesores ven el castigo con naturalidad y, por lo que parece, los alumnos también. Hay que agradecer que a los chavales no les crucen la cara por su indisciplina. Algo se va avanzando. Permanecer dos medias horas al día aparcado en una baldosa tiene que ser muy desagradable. Pero imaginar y luego aplicar semejante castigo a un grupo de escolares es poco menos que una enfermedad.