Los datos del paro, la farola y el borracho

| ALBINO PRADA |

OPINIÓN

15 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

CIRCULA entre los de mi profesión un dicho sobre las estadísticas económicas que juega con el símil del borracho y la farola: que la usa para apoyarse en ella, no para ver más claro. El Instituto Nacional de Estadística, con los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del último trimestre, ha conseguido justamente eso: que el Gobierno pueda presumir de haber dirigido a España a una situación de paro inferior a la media europea, lo que sería un logro espectacular... mientras se acumulan los expertos, analistas y agentes sociales a los que no les salen las cuentas de cómo hemos llegado en solo un año a tal resultado en España. Para Galicia, la farola ni tan siquiera sirve para apoyarse, porque tiene la bombilla fundida y no se ve. Me explico. La EPA estima (con un cuestionario y una muestra) básicamente dos magnitudes: los ocupados y los parados. Sucede que en los últimos trimestres los ocupados y los parados estimados han dejado de guardar relación alguna con los cotizantes a la Seguridad Social o con los trabajadores inscritos como demandantes en las oficinas de empleo. Cada fuente va por su lado. El buen comportamiento de la ocupación nadie lo discute, pero no pueden anotarse en unos meses en Galicia, según la EPA, 30.000 ocupados más de los que aparecen en un registro exahustivo en el que se aparece no por contestar a una pregunta sino porque alguien se rasca el bolsillo . No hablo de niveles o cifras totales (nadie duda de que siempre habrá más ocupados que cotizantes), sino de evolución en el último año, en el último trimestre. Así, sobre todo en Galicia, lo que asciende la ocupación se reduce en desempleados. Descenso ahora espectacular. Pero que no se ajusta tampoco a la variación del registro exahustivo de los parados a fin de mes en las oficinas de empleo. La conclusión es obvia: el INE y su EPA, especialmente en Galicia, han convertido este año en ocupados a muchos ciudadanos que antes consideraba, con razón, parados. Un familiar que ayude dos horas a la semana en un negocio autónomo (sea un bar, una explotación agraria, un comercio, un taller), aunque no cobre ni un euro, ha pasado a ser ocupado. En la agricultura y en los sectores en que las ayudas familiares son habituales, la EPA ha dejado de anotar muchos parados. Y este segmento del mercado de trabajo tiene mucho peso entre nosotros. Suplementariamente ha convertido en inactivos a aquéllos que no habiendo podido transformar en ocupados, no buscan, aun estando inscritos, activamente empleo. Una hora sin cobrar te convierte en ocupado, renovar la demanda no te hace parado. Nadie, a mi juicio, haría bien en apoyarse en este dato. Esas personas, tanto ayer como hoy, reclaman una ocupación a tiempo completo que les permita tener autonomía en sus vidas. No son ni siquiera empleo precario, son emigrantes potenciales y paro encubierto... ahora por la farola de la EPA.