13 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.
TRES AÑOS después del desastre provocado por el hundimiento del Prestige, la situación no parece haber cambiado sustancialmente. Tras unos meses de febril seguimiento, de tensión social, de persistente cruce de acusaciones de demagogia e ineptitud, el asunto ha ido perdiendo fuelle hasta diluirse. Hasta que un acontecimiento sirve de pretexto para agitar de nuevo los agravios y los daños aún no reparados de la catástrofe. Un aniversario de la marea negra, por ejemplo. Mientras tanto, cada año 13.000 buques siguen circunnavegando las costas gallegas con mercancías peligrosas para el medio ambiente en sus bodegas.?