Algo está cambiando

PEDRO ARIAS VEIRA

OPINIÓN

EL FISCAL general del Estado respalda el recurso de su homólogo de la Audiencia Nacional contra el auto del juez Pedraz, nuevo candidato a estrella judicial vía la acusación a militares norteamericanos de la muerte intencionada de José Couso. El día en el que las nuevas autoridades democráticas iraquíes sientan en el banquillo al genocida Sadam Huseín, nuestro togado se sale de la marcha de la historia y señala al culpable equivocado. El Gobierno de ZP está en plena faena de rectificación. No sólo respaldamos a la coalición liderada por Estados Unidos en Afganistán, también aportamos una fragata a la flotilla comandada por un portaaviones americano en el golfo Pérsico para la contención del terrorismo en Irak, tal como informaba en notable primicia La Voz de Galicia. Tras el heroico comportamiento cívico del pueblo iraquí, las cosas ya no son lo que fueron. El terrorismo pierde fuerza, los coaligados y las propias fuerzas iraquíes los está situando a la defensiva, tal como constataba la desesperada carta entre los terroristas Zawahiri y Al Zarqawi. Por su parte, el autoritario y prosadanista Gobierno sirio acaba de ser acusado por las Naciones Unidas de asesinar al líder libanés Hariri. Y en el otro polo desestabilizador, se acaba de producir la sorprendente declaración de felicitación al Gobierno iraquí y a la coalición militar aliada nada menos que del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo iraní. Rechaza la vía terrorista e insta al pueblo iraquí a seguir la vía constitucional. En España, el Gobierno atraviesa sus peores momentos. El esperpento catalán continúa, se agasaja a los nuevos Tiranos Banderas iberoamericanos, pero ahora emerge un rechazo popular que ya detectan las encuestas. Para mayor desafuero, el Gobierno propone una reforma laboral que rebaja el coste del despido. Enmienda así su postura en la huelga general contra el llamado decretazo del 2002. Para que pueda prosperar, los sindicatos tendrán que desdecirse y apoyar a un Zapatero en plena crisis de credibilidad. Un mal trago, pero a ver cómo resuelven la creciente precariedad del mercado laboral. En esta esquina sólo hay movida corporativa; los transportistas captaron la flacidez gubernamental, su debilidad ante las reivindicaciones duras, y han protagonizado una huelga triunfante. Pero el debate sociopolítico deberá esperar a enero, hasta que el PP resuelva la sucesión. Nada está claro, no se sabe si los militantes han entendido bien las elecciones y la trayectoria descendente de un partido atenazado. Veremos si la renovación se impone al inmovilismo en sus diferentes variantes. No hay que descartar un suicidio colectivo por ceguera, pasteleo o simple incompetencia. Salvo que Rajoy se moje y demuestre que Galicia también es España, que necesita un modelo político renovado por partidos competitivos, comenzando por el suyo, que es el más votado. Es la clave de que, en un momento en el que tanto está cambiando, Galicia no se quede otra vez marginada.