03 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.
El Quijote. Uno de los aspectos más hermosos de la novela de Cervantes, que ahora conmemoramos, es la progresiva quijotización del materialista Sancho, en paralelo con el retorno del idealista don Alonso a la importancia de lo tangible y lo contante. Y vida. Trae Touriño fama de gestor, más preocupado por lo práctico que por idealismos maximalistas. Paco Rodríguez venía del otro extremo: el sueño nacionalista difuso y abstracto, que prima sobre la gestión. Ayer llegó Zapatero a Galicia y se produjo un cruce de papeles quijotesco. Touriño le habló al presidente de una vaporosa «vía gallega del autogobierno». Paco fue el que se refirió a las fanecas: exigió un 20% más de inversión de Fomento en Galicia. Amiguiños, sí, pero la vaquiña...