El reto de Irán

| GONZALO PARENTE |

OPINIÓN

HACE UNOS DÍAS, ante los cambios políticos que se están produciendo en la región de Oriente Medio, el presidente de Siria visitó Teherán. Lentamente se van apagando los focos del gran incendio, con miles de víctimas en el Líbano, en Afganistán y en Palestina; con los rescoldos de Irak, donde el fuego se resiste a quedar sofocado. Pero están intactos esos dos países producto de la revolución islámica que son Siria e Irán, ambas en el «eje del mal» de Bush, en el punto de mira de la fuerza militar norteamericana e israelí. Oriente Medio, a pesar de los incendiarios, no ha estallado con la guerra santa del Islam. Pero todo ello ha sido a costa de «sangre, sudor y lágrimas», no sólo de Oriente Medio; nosotros, europeos, también hemos sufrido y los temores todavía están vivos. Irán se presenta ahora como un peligro por su programa nuclear. El nuevo líder, Ahmadineyad, ha lanzado el reto iraní a quién lo quiera coger: «Vamos a continuar con el enriquecimiento de uranio». Será para uso pacífico. Pero esto se interpreta como un paso más hacia convertirse en potencia nuclear, por supuesto al igual que lo son sus vecinos Israel, Pakistán e India, sin olvidar a británicos y americanos que también andan por allí. El reto iraní se basa en una cuestión de seguridad estratégica para un régimen revolucionario islámico que tiene problemas internos y externos, situación parecida a la de Corea del Norte, pero con la diferencia de que unos son ricos y los otros pobres. La respuesta, si se reanuda el proceso, puede venir de la Unión Europea, con la denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, o de EE.?UU. que amenacen a Irán con el empleo de la fuerza militar, que por supuesto no sería terrestre. El peligro que entraña esto último sería la reacción de Siria e Irán, que podrían intervenir en Irak con un poderoso ejército muy difícil de parar en la actual situación.