Aguardiente

| PABLO MOSQUERA |

OPINIÓN

ENTRE fiestas y romerías transcurre el verano en el norte de la provincia de Lugo. Tan buen tiempo hace presagiar que nuestros veraneantes se llevarán el mejor de los recuerdos, y contarán las maravillas de esta costa entre el Eo y el Sor, y tal publicidad hará que regresen muchos más el próximo verano. El final de las vacaciones coincide con dos festivos singulares. La escenificación de un akelarre en el valle de Cervo, donde meigas y trasgos son ahuyentados por la llama azul del aguardiente de una queimada popular capaz de congregar, en la misma noche, a las sombras del ilustrado Ibáñez, que hizo de Sargadelos uno de los primeros altos hornos de España, con gentes que saben de la magia de unas playas sin contaminación, blancas por el caolín y diferentes para el paseo con nosotros mismos. Después, a Naseiro. En el valle del Landro, entre eucaliptos gigantes, cerca de Viveiro, que sigue siendo el centro de la vida cultural de A Mariña, con sus calles donde el pequeño comercio es la sonrisa entre galerías y plazas que forman un conjunto urbano capaz de sorprender al visitante por su belleza, cada vez más implicada en el cambio de una Galicia que no tiene complejos y es capaz de mostrar la laboriosidad del puerto de Celeiro y el arte de la mano de Otero Regal o Guerreiro. La queimada de nuestras fiestas es elixir de eterna juventud, como era elixir de energía aquel aguardiente que tomaban nuestros hombres de mar antes de iniciar su jornada de bajura, en tiempos duros, con flota de madera como la que hubo de enfrentarse a la famosa galerna de 1961, descrita por Hixinio Puentes en un magnífica libro que ha presentado en la feria del libro de Viveiro. Libro como el que recoge la obra de un caballero inolvidable, don Ramón Pernas, que a través de su hijo, amigo y compañero, nos ha acercado a la sensibilidad de una generación de gentes de A Vila, que pusieron los cimientos para la comunidad de ciudadanos que hoy disfrutamos y que dinamiza la gente del Ayuntamiento que lidera Melchor Roel. En Viveiro sigue siendo semanario El Heraldo ; una joya en la que han colaborado personajes notables de A Mariña y Galicia, que tuve la oportunidad de comprobar como en su decanato de los periódicos locales era devorado por los mariñáns en su estancia en el Hospital da Costa, mostrando como su mentor, Neira, es capaz de conectar con el sentir de las gentes, en un alarde de auténtica comunicación.