LA RETIRADA militar israelí de la franja de Gaza es el comienzo de una gran operación para la devolución de los territorios palestinos, ocupados durante cuarenta años. Esta operación sería impensable con Arafat en el poder palestino y si en Israel no hubiese un líder con la fortaleza política de Sharon. El repliegue forma parte del afianzamiento del Estado de Israel, con cien años de existencia. Devolvió en tiempos de Beguin el Sinaí a Egipto con la firma de un tratado de paz que le costó la vida al presidente Sadat. Posteriormente, Israel también se retiró del Líbano y el repliegue fue celebrado por las guerrillas palestinas como una victoria. Mañana se inicia el repliegue, en una primera fase para el desalojo de ocho mil colonos judíos. Ésta será para Israel una acción dolorosa que supondrá un fuerte desgaste para Sharon. Veremos cómo lo resiste. Los colonos están fuertemente armados y parecen dispuestos a resistir frente el enorme despliegue de soldados y policías de su propio país. La segunda fase tiene por objeto facilitar la transferencia del control del territorio a la Autoridad Palestina. ¿Estarán preparados para constituir el embrión del futuro Estado de Palestina? ¿Podrán controlar a las guerrillas para que dejen de hostigar a Israel? Este es el reto que asumen los palestinos; pero también afecta a Israel, que no va a consentir que Palestina se convierta en un Estado de apoyo al terrorismo islamista. Si esta operación sale bien, el 3 de octubre se hará la transferencia de poder en Gaza. Después quedan Cisjordania y Jerusalén pendientes de devolución para que nazca el ansiado Estado de Palestina, en paz y estabilidad.