Los palos también juegan

OPINIÓN

LA LEGITIMIDAD del sistema no depende sólo de la perfección de las leyes, o de la eficacia con la que ciudadanos e instituciones ejercen sus derechos, sino del acuerdo social sobre las normas que ayudan a conformar la voluntad popular. Por eso tiene una importancia crucial el que, suceda lo que suceda en el día de hoy en la Audiencia de Pontevedra, y por más profundos y urgentes que sean los cambios que queremos afrontar, todos tengamos claro que este partido se jugó con las normas existentes, y que, no habiéndolas denunciado formalmente antes de la contienda, estamos obligados a aceptar su veredicto. Si Fraga se alza con el escaño 38 defenderé a capa y espada su legitimidad como presidente, y, aun aceptando que hay que cambiar con urgencia toda la regulación del CERA, no tendré por gente seria ni demócrata a los que ataquen este concreto resultado. Por la misma razón, si Fraga sale de los escrutinios del CERA con 37 o 36 escaños, que todo puede suceder, también cabe pedirle que acepte la derrota, y que no tire el tablero con el que ganó las anteriores partidas. El fútbol, por sus especiales características, nos ofrece muchas ocasiones en las que una liga entera, o un importante trofeo, se deciden en el último minuto y por puros golpes de fortuna. Penaltis, manos invisibles, goles en fuera de juego, árbitros que desvían trayectorias y postes que producen efectos milagrosos configuran un elenco de posibilidades que se dan con frecuencia en ese último minuto que los colegiados fabrican o eliminan con desigual acierto. Y por eso no está mal que recordemos las numerosas frases, made in Argentina , que nos ayudan a orientar nuestra protesta final en un partido altamente competitivo: «fútbol es fútbol», «los palos también juegan», «el árbitro también está en el campo», «el partido dura hasta que se escuchan los tres pitidos», y «penalti es cualquier jugada que pita el árbitro señalando el punto fatídico». El futuro de los campeonatos de fútbol depende de que se acepten estos principios, y de que las reclamaciones y cambios de reglamento no se hagan por fuera del sistema ni poniendo en duda la legitimidad de los resultados obtenidos de acuerdo con la normativa. La incipiente coalición PSOE-BNG corre el riesgo de repetir la historia del Milán en la Champions. Y el PP también corre el riesgo que va implícito en el modelo deportivo de Florentino Pérez (llenarse de galácticos y perder como los chinos). Pero nada de eso debe influir en el resultado que conozcamos esta noche o mañana por la mañana. Porque la existencia de la Liga siempre es más importante que ganar un partido o marcar un penalti. Aunque sea el último de esta temporada.