Información en la página 58 SI DE algo pueden presumir los gallegos es de ingenio. A las firmas de la tierra les chifla ser pioneras. Lo fuimos en las complejas artes del mar y de la conserva. Algunos modestos pasos se han dado en el dinámico sector de la automoción. Y la magia del sector textil dispara en progresión geométrica. Por sacarle partido, lo haremos hasta del sol. Esta curiosa Galicia capaz de exportar luz e importarla para el consumo propio se lanza ahora a la conquista de las energías renovables. A la provechosa siembra de espigas eólicas se suma desde ayer otra lluvia de tejados convertidos en parques solares capaces de abastecer urbanizaciones enteras a kilowatio limpio. La pionera apuesta del grupo Solsolis tiene muchos ingredientes para el éxito. Pero sobre todo lleva firma gallega.