LE PUSO autovías a Galicia. Es profesor. Lo venden como un gestor. Es aburrido. No da ni con la cazadora de piel de los domingos. Pero dirigir un país no es actuar en un cabaret. Otro que no pasaba el corte en OT. Es un hombre tranquilo, de los que siempre se necesitan. Fala un galego tipo Lacxe. Baila las letras. Tiene unas cejas de acento circunflejo como las de ZP. El marketing le ha bautizado como PT. Las urnas dirán si se traduce en Presidente Touriño o si se queda en lo que ya es, Pérez Touriño. Tiene que hacer los deberes que antes no hicieron Laxe, Presedo, Caballero y él mismo. La tarea es suprema. Le puso autovías a Galicia. Siempre dice, en plan surfista, que a los gallegos les ha llegado la ola buena, la del cambio. Tiene teléfono directo con Pepe Blanco, quien, desde Madrid, es su Pepito Grillo. Juega con ventaja. Al oler poder, todos los mastines socialistas se han unido en la operación. No le ladra ni el pitt bull coruñés, Paco Vázquez. ZP vendrá, mucho, de paracaidista. Quiere acabar con la derecha rancia de don Manuel y, de propina, darle en la otra mejilla y en su propia leira, a Rajoy. Pero me voy por los cerros de ZP y yo vine aquí a hablar de un tal Pérez. Sí, home, o que fixo as autovías. cesar.casal@lavoz.es