La añagaza y el tacto

Luis Ventoso

OPINIÓN

EN su edición 2005, Fraga subía al ring con cuatro hándicaps: una edad insólita; un partido que sufrió un grave amago de cisma en septiembre con la arroutada rural; una lipotimia en directo en el Parlamento; y el eco del Prestige, con aquella desaparición lúdica en plena catástrofe. Parecía un púgil de mandíbula de cristal. Pero ahora puede recuncar, merced al tono fofo de sus rivales y porque ha tenido la picardía de cambiar las reglas. En lugar de que se evalúe la labor de la Xunta, que es lo lógico en las autonómicas, ha conseguido centrar el debate en lo que está haciendo ZP, ¡que lleva tan sólo cien días en el cargo frente a los 14 años del PP en San Caetano! Y la añagaza cuela, porque la falta de tacto y la displicencia de La Moncloa con Galicia son buena gasolina para el infalible discurso del aldraxe.