Los metros cuadrados de tu vida

OPINIÓN

LA MINISTRA de Vivienda firma un convenio con la Fira de Barcelona, dentro del programa APTM -acrónimo de apartamento-, para investigar la vivienda social y las nuevas condiciones espaciales. Por las razones que sean, sus intenciones se tergiversan. La sociedad se ha diversificado más que la oferta del mercado inmobiliario. Véase, si no, los tipos de parejas o células de convivencia, los inmigrantes, los transeúntes, los grupos de edad y sus pautas de vida, a los que normalmente se les propone el mismo programa residencial. La pregunta sería: ¿dónde puedo vivir con la hipoteca a la que alcanzo, en los metros cuadrados suficientes para la edad que tengo? Dónde . Si nos referimos a la ciudad construida, en toda Europa encontramos habitaciones y estudios de 20 o 25 metros cuadrados; en alguno de ellos quizá desearíamos iniciar una vida. Pero propiciar esa fragmentación supone un incremento de densidad con consecuencias obvias sobre la movilidad, los equipamientos y servicios. En cambio, en la ciudad nueva se debe experimentar toda clase de tipologías, planes y transportes para «inventar» un hábitat para las pautas de hoy. Vivir . La casa es el lugar de amar, de descansar, donde la intimidad se comparte o se resuelve en solitario para arañar la felicidad. Incluso los sin techo suelen acampar en el mismo trozo de calle. ¿Qué papel juegan hoy las piezas clásicas del piso convencional -sala de estar comedor, cocina, dormitorio-? ¿Cómo las utiliza un ejecutivo, un anciano, un inmigrante o un transeúnte? Y, sobre todo, ¿cómo se adapta uno o sufre la distribución impuesta? Hipoteca . Media humanidad está atrapada con su deuda en un mercado alcista en el que la construcción protegida ha caído en picado. Nuestra sociedad hiperdinámica en casi todo se hace estática por la fuerte incidencia de la hipoteca en el salario familiar. Para que los jóvenes puedan emanciparse, es preciso que resuciten la promoción pública y la bolsa de alquiler, que tiene la ventaja añadida de permitir una mayor movilidad. Metros cuadrados. El cuarto más pequeño de la casa, que da a un patio por el que penetra un rayo de sol a cierta hora del día, puede convertirse en la cámara de los sueños. Para ajustar la superficie en la que se puede residir es necesario externalizar otros usos en zonas comunes. Esa es la intención del convenio: realizar un estudio en torno a la vivienda mínima, que contemple al mismo tiempo los espacios comunitarios. Edad. El tiempo va acumulando los recuerdos, hasta que la memoria se nos echa encima y llegamos a sentirnos esclavos de ellos. Entonces desearíamos disponer de treinta metros cuadrados asistidos en los que vivir con la pareja, o solos, con las necesidades vitales cubiertas. A los promotores y arquitectos no se les enseña sociología, sencillamente la intuyen. ¿Quién será el encargado de hacer una reflexión sobre la comunidad humana y sus necesidades y anhelos habitacionales para ver si, por fin, es posible satisfacer la demanda diversificada de una sociedad versátil?