HOY ES el Día del Libro. Hoy los libros viajan de la sección de Cultura a la de Opinión. La efemérides conmemora aniversarios de Cervantes y Shakespeare, y hay quien añade a Molière que nació o murió en la misma fecha. En Cataluña existe una bella y longeva tradición que consiste en regalar un libro y una rosa. En Cataluña se venden tal día como hoy el veinte por ciento de todos los libros del año. En Cataluña el 23 de abril festejan a un santo que no existe en el santoral católico, un santo legendario que mata dragones y que es patrón del país. Hoy es san Jordi. Todos los días deberían ser días del libro. Es el mejor de los compañeros, combate la soledad, alimenta la melancolía, mitiga el dolor. Es terapéutico y balsámico, tiene un claro efecto sanador y salutífero, cauteriza las heridas anímicas, está lleno de paisajes, cualquiera de los personajes que viven en sus páginas, son leales y sinceros amigos que nunca te defraudan. En los libros habitan los afectos, está escrita la vida y la muerte, está escrito el amor. Son los pilares que sustentan el frágil entramado de la cultura, las claves secretas de los hombres libres y solidarios, la fórmula magistral de la tolerancia. Los libros son la medida de todas las cosas, la áurea proporción, la auténtica dimensión de los hombres. Porque leer es una fiesta, un antídoto contra la tristeza, una partitura llena de todas las músicas. Leer para soñar, soñar para vivir todos los mundos escritos con la caligrafía de la imaginación y la fantasía. Enamorarse en una frase, enredarse en un abrazo de palabras, cabalgar el viento o viajar a territorios que no vienen en los mapas sólo es posible leyendo. Son los libros placer esencial y básico, antiguo y moderno, cosmopolita y vanguardista. Somos lo que leemos. Tenemos dos patrias definidas en los territorios abiertos de la lengua. La patria del gallego como idioma, la patria común del español. Podemos leer colo y volvoreta , decir madre y gritar te quiero. Hoy es la fiesta de los libros. El día grande. Abril trae rosas y libros, yo guardo cada año los pétalos de la rosa entre las páginas de un libro que amo. Y cuando el tiempo pone recuerdos yo acudo a la memoria de otros días que vienen subrayados con una flor seca que enmarca una línea, una frase que no podré olvidar. La estadística de los afectos, lejos de la de los números, fue enhebrando este artículo. El abajo firmante es un letraherido que sabe que todo está en los libros, y lo cuenta con tenacidad obsesiva aunque sea una vez al año. Regálate un libro. Nunca te va a defraudar. Escápate con él, deja que te secuestre la lectura, descubre el alfabeto mágico de las tardes que declinan, de los párrafos que se escapan por el margen de las páginas cuando arriba el sueño, y sueña con un libro a tu lado, y créetelo todo porque no es cierto que sean molinos son gigantes, amigo Sancho, y cuando la noche te envuelva escucharás, ¿no es verdad, Rivas?, un solo de saxo na néboa y sabrás, entonces, que todos los días son el día del libro. Pásalo.