Cumbres rutinarias

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

RARA ES la semana en la cual no se producen una o varias cumbres, en las que los líderes políticos participantes hacen importantes declaraciones, pero que no llegan a interesar a la mayoría de la opinión pública. Esta semana se han celebrado dos importantes reuniones, en Argel (Liga Árabe) y en Bruselas (Unión Europea), ambas cumbres con sus respectivas declaraciones finales y fotos de familia, unida o desunida. Es evidente que las decisiones importantes ya fueron acordadas en las reuniones preparatorias y a los líderes máximos solo les queda hacer el papel de aceptar lo acordado, hacerse la foto y celebrarlo con una cena «familiar». La Liga Árabe ha evidenciado una vez más la falta de unión por las diferencias o conflictos que existen entre sus miembros. Son paradigmáticas las intervenciones de Gadafi con teorías excéntricas, los enfrentamientos de Marruecos y Argelia por el conflicto del Sáhara; Egipto y Siria sobre Israel; Jordania e Irak con el terrorismo¿ mientras que unos viven instalados en el feudalismo del petróleo, otros tratan de acercarse a la modernidad. Las disparidades son enormes, pero a pesar de todo han decidido crear un foro permanente, un parlamento árabe, que los represente a todos. No está mal, en momentos de tanta incertidumbre mundial. Por su lado, la numerosa cumbre europea, de veinticinco miembros, ha servido para adaptar el pacto de estabilidad que incumplían Francia y Alemania, de forma que con unos retoques, se bajen las exigencias del control inflacionario, y así se arregla el problema de los que mandan -y pagan- en Europa. Pero pronto vamos a ver si franceses y alemanes han conseguido convencer a sus respectivos electorados. Por eso, las cumbres parece que impresionan con las declaraciones y las fotos sonrientes, pero en realidad los lectores de prensa, muchas veces se interesan más por las declaraciones de Beckham o Ronaldinho.