Bush sueña despierto

OPINIÓN

15 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS NEOCONSERVADORES de la Administración Bush están que no se lo creen. Hay una forma de presentar los hechos de Irak que convierte al actual inquilino de la Casa Blanca en una luminaria política. Porque, según ellos, todo lo que está ocurriendo ahora en el Cercano Oriente se debe a su unilateral decisión de tumbar a Sadam Huseín y crear una nueva dinámica política en la zona. El saldo, haciendo abstracción de las masacres diarias en Irak, estaría siendo sorpredentemente positivo, con el mundo árabe en los comienzos de una verdadera primavera del cambio político. Para que nos lo creamos, se afanan en la suma de episodios: En Irak hubo unas elecciones democráticas que no tuvieron otras cortapisas que las impuestas por los terroristas y que, a pesar de las amenazas de éstos, fueron un éxito. En Líbano, los sirios reculan y se retiran antes de que comience la chamusquina, y hasta el líder druso Walid Yumblat (en su día estalinista) vincula este hecho con la actitud belicosa de EE. UU. en la zona. Las nuevas y esperanzadoras relaciones entre judíos y palestinos y los signos de liberalización en Egipto acabarían de cuadrar el rompecabezas del éxito. ¿Es la «primavera árabe» con la que sueñan o simplemente confunden la realidad con sus deseos? Ni ellos lo saben. Porque, como han señalado algunos analistas, las elecciones presidenciales palestinas no hubieran tenido lugar sin el fallecimiento de Yaser Arafat, y lo del Líbano tampoco hubiera ocurrido sin el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri. Fue la victoria de Mahmud Abbas en las elecciones palestinas la que desató la esperanza. Y fue la protesta libanesa, impulsada por suníes y cristanos maronitas, la que generó la «revuelta de los cedros» contra la ocupación siria. La pregunta sigue en pie: ¿Se hubiera apresurado tanto Damasco a retirarse si los americanos no hubieran empezado a poner a los sirios en el centro de la diana? Nunca se sabrá. Pero a los teóricos de la Casa Blanca estas sutilezas les importan muy poco. Lo real, para ellos, es que lo que llaman El Mal retrocede y lo que llaman La Libertad avanza, en medio de un caos que ni esperaban ni saben como superar. Pero el saldo que ofrece la situación les gusta. Cada vez más.