EN ESTA reflexión anual sobre las cuotas pesqueras de la Unión Europea, ya un clásico obligado de las fiestas navideñas, no cabe más que reconocer el éxito alcanzado. Si bien para nadie es desconocido que los recursos pesqueros de la plataforma gallega, y de la costa española, se encuentran en situación de sobreexplotación, la negociación en el Consejo de Pesca ha permitido transformar las radicales propuestas conservacionistas formuladas por los científicos del ICES, y asumidas por la Comisión Europea para el año 2005. Transformación interpretada como un éxito, y si al del pasado año me permitia calificarlo de pedrea pesquera , las impresiones recibidas respecto al actual permiten equipararlo a un segundo premio o, incluso, a un gordo de navidad. Por ello, alegrarme con los que se alegran y felicitar por el éxito de la negociación. Sin embargo, permanece una sensación de vivir -un vez más- algo ya visto, interrogantes incluidos. ¿A dónde conduce la misma política aplicada cada año? ¿Mejora o empeora el diagnóstico del estado de los recursos pesqueros? ¿Es posible iniciar otra política de largo alcance que incremente las capturas y mejore la pesca? ¿Nos conformamos con pescado en el papel? Probablemente sean interrogantes sin sentido, y el éxito en la negociación no tiene sombras. Si es así, no cabe más que cuestionarnos el trabajo de nuestros cientificos pesqueros. Con independencia de su adscripción ministerial. Reflexionen en torno a dos casos singulares. Anchoa: Los científicos proponen una cuota máxima de seis mil toneladas. La negociación nos permite alcanzar treinta mil toneladas. Multiplicar por cinco. Cigala: Varias zonas de veda. Confirmada la de la rías gallegas. Negociando: ninguna. Entenderán conmigo que, ante discordancias tales, una Administración coherente tiene la obligación de reflexionar sobre la utilidad y objetividad de su investigación pesquera. Coherencia necesaria para la administracion europea y la española. Pero puede que las capturas que las flotas realicen el año próximo no alcancen a las autorizadas en el papel de la negociación. Los cientificos pesqueros, con ello, quizá confirmarían las evaluaciones y diagnosticos realizados. Testarudos tal que Galileo. Si alguien no pone remedio.