ENTRE LA PRIMERA reunión del Consejo de la Autoridad Portuaria que suspendió la adjudicación de Punta Langosteira y la de ayer sólo hubo un acontecimiento trascendente: la confirmación de la UE de que financiará con fondos de cohesión el 55% de la dársena de Gijón. En ese tiempo Bruselas también envió a Solbes una carta sobre el puerto gallego que, a pesar de los esfuerzos de José Blanco, tiene el mismo valor de compromiso que un christmas. Ante esta situación sólo cabe ser posibilista. Es decir, confiar en la presión social para que la UE algún día apruebe el proyecto y, lo más importante, que lo financie íntegramente con fondos de cohesión, en vez de los estructurales que le corresponderían a Galicia con puerto o sin él. Si el problema para que sean fondos de cohesión (España dejará de percibirlos total o parcialmente en tres años) es que la obra se iba a prolongar hasta el 2014, Dragados ha dado la solución: propone hacerla en seis años.