SEGÚN el turno del anestesista, en la sanidad pública hay partos con dolor y partos con epidural. Con las infraestructuras ocurre lo mismo: pueden ver la luz con dolor o sin él. Así, mientras el proceso para adjudicar el puerto exterior de Punta Langosteira es un calvario, la ampliación de El Musel (Gijón) ha sido un parto con epidural: la UE acaba de concederle 247 millones a cargo de los fondos de cohesión, y el Banco Europeo le ha otorgado un crédito de otros 250. Pero no debe verse agravio comparativo en la comparación, sino el mejor de los argumentos para presionar al Gobierno. Si El Musel recibe fondos de cohesión ad hoc, a la fuerza debe recibirlos Punta Langosteira. Sería un lujo que el puerto gallego se costee con los fondos estructurales que ya están previstos para Galicia durante el periodo 2007/13, hubiese dársena o no la hubiese. Eso sí que sería un parto doloroso y caldo de cultivo para los localismos.