HACE UNOS AÑOS, un viejo profesor judío me aseguró, en el Instituto de Relaciones Internacionales de Ginebra, que África sería en el próximo siglo el continente con más futuro. Tengo que reconocer que, a la vista de lo que estaba pasando en los años noventa, no me lo creí. Ahora parece que se empiezan a mover las fichas del interés estratégico en esa dirección. África, después de la colonización, ha sido el continente olvidado. Sólo cuestiones puntuales, como el apartheid en Sudáfrica, las innumerables guerras civiles (Angola, Namibia, Eritrea, Congo, Ruanda, Sudán..., y ahora Costa de Marfil), han conseguido captar la atención con millones de muertos, refugiados, y donde se rapta a niños para convertirlos en soldados o se sigue utilizando el degradante comercio de esclavos. Estos días vivimos pendientes de África por el conflicto de Costa de Marfil. Allí han cogido a las tropas francesas como objetivo de la ira contra sus antiguos colonizadores. Al grito de «fuera los blancos» han atacado a familias, saqueado sus viviendas y negocios. También los españoles se han visto en peligro y han huido en un avión de la Fuerza Aérea enviado por el Gobierno. Francia, con múltiples intereses en Costa de Marfil, está reforzando allí su ejército. Este país, primer productor mundial de cacao, está dividido en dos facciones que luchan entre sí: los gubernamentales y los rebeldes; pero ambos están unidos en un solo deseo: que se marchen los franceses. Por otro lado ha llegado a Madrid un representante inglés de Tony Blair que viene a exponer un proyecto para volcarse en la promoción de los países africanos. Coincide que en el 2005 el Reino Unido va a ostentar la Presidencia del G-8 y de la Unión Europea. La intención de Blair es volcar la ayuda internacional para conseguir la paz, la estabilidad política y el progreso económico en los países africanos. Algo está ocurriendo en África, veremos si la Unión Africana es capaz de seguir los pasos de la Unión Europea. Hay gran interés internacional en pacificar esos países donde los jinetes de la Apocalipsis (el hambre, la enfermedad y la guerra) cabalgan a sus anchas, haciendo que millones de seres humanos sufran sin esperanza. Esta iniciativa inglesa busca el compromiso de las naciones desarrolladas para que África deje de ser el continente olvidado.