Zarabanda de corral

| JUAN J. MORALEJO |

OPINIÓN

04 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

PARECE que hay « trasacordo » y que Palmou deja de ser pretérito de palmar y vuelve a ser futuro. Buena cosa, si me guío por las referencias que de él tengo a través de quienes lo conocen como persona y como profesional y son personas de opinión sensata y no partidista en este tema, que no sé por qué narices me meto a comentar. A lo mejor me meto para que no me quede sin decir que de otros de la política del PP no tengo ni tan buenas referencias ni opinión personal que pudiera servirles para una carta de recomendación, salvo que fuera una carta de recomendación a la americana, en sobre cerrado para que el recomendado no lea que el recomendante lo considera un cantamañanas o algo peor, un peligro para la persona y la institución o la empresa en la que busca acomodo. De estas otras gentes no voy a decir nombres, pero, si hace falta, digo los apellidos. Cuando Fraga se vino a Galicia, un político del PP nos invitó a un grupo de amigos a una cena en la que el futuro presidente hizo análisis y planes, además de dejarse preguntar. Bueno, lo de dejarse preguntar es un decir porque no le gustó nada mi pregunta de si un punto esencial en su presencia gallega sería poner orden en un gallinero en que faltaban diferencias y alternativas de programa y talante políticos, pero sobraban personalismos y taifas de fundamento variado, desde sectores de industria o comercio a estar enquistados en la máquina oficial y pública para dispensar puestos de trabajo, licencias, favores, contratas y toda la gama de magnanimidades que caracterizan al cacique en su cacicato. Nota: Si es usted del PP y ya se está mosqueado, siga leyendo y se mosqueará todavía más. No tema mosquearse. Ponga un mosqueo en su vida. Incluso mismamente sustituya la mosca por una cabra. La horaciana huída del irreparable tiempo -¡toma nota culta para desengrasar!- parece que le ha mermado facultades y arrestos a Fraga y, dentro de la tradicional sequía de inteligentes que Galicia padece, combinada con la no menos tradicional epidemia de « agudos », ahora hay veces y voces en que el «¡Sí, Don Manuel, a sus órdenes!»ha derivado a levantarle la voz y armarle lo que tiene poco o nada de crisis de partido y tiene mucho o todo de zarabanda de corral, sin que en los levantiscos se vea programa, talante, estrategia... homologables con una política moderna y todo huela a personalismos y compadreos. En Madrid los poncios deberían tener más pesquis y mejor gusto. Y a lo mejor no venía mal una operación con rango institucional, todos a una, PP y oposición, para moción de censura y apalancamiento de políticos y clanes que están en los antípodas de la política moderna que Galicia necesita y en la que un PP centrista y abierto es necesidad esencial. Y, si no, la alternativa de ponerlos fuera del partido, aunque eso pueda tener un precio alto, incluyendo el IVA de que la oposición que hoy no se cansa de poner verde el caciquismo, mañana pacte con él para ponerse en cabeza y, de paso, colocar dos sobrinos.