Símbolos políticos

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

LA POLÍTICA se está moviendo más que nunca por laberintos y por símbolos que, lejos de las ideologías, parecen con frecuencia minúsculos o sectoriales. Borges intentó muchas veces renunciar a los tigres, los cuchillos y los espejos. Pero no pudo: eran más fuertes que él y se le aparecían siempre que comenzaba a escribir. Algo así ocurre con la política. El tema de los matrimonios homosexuales es el ojo del ciclón en la carrera electoral de Bush y Kerry hacia la Casa Blanca. Disputa en España el liderazgo de atención a la reforma constitucional o a la conferencia de presidentes autonómicos. Y ha provocado un cataclismo político en la UE por el empecinamiento de Durão Barroso en asignar al pintoresco, homófobo y obsoleto Rocco Buttiglione nada menos que la cartera de Libertades. Ahí está la clave: no se trata de un tema en exceso parcial como pudiera parecer, sino con todo el valor y la trascendencia de un símbolo.