LAS AGENCIAS de noticias están avisando de que dos naciones americanas han sufrido serios problemas para alimentar a su población. El fantasma del hambre ha hecho su aparición en Haití y Perú. En ambos, miles de personas están dependiendo de la ayuda internacional para obtener el alimento diario de supervivencia. En Haití, adonde se dirige un contingente español de la Infantería de Marina para colaborar en la misión de paz de la ONU, la ayuda internacional del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas tiene estacionados más de cien contenedores en los muelles de Puerto Príncipe, paralizados por la falta de seguridad, debido a la anarquía y desorden de la población portuaria. Sin embargo, esos alimentos son imprescindibles para la gente de Gonaives, que ha sufrido recientemente fuertes inundaciones y están a punto de morir de hambre. En el sur del Perú, una población de más de sesenta mil personas en la región montañosa de Puno ha sufrido también las inclemencias del temporal de agua y frío que ha destrozado sus cosechas de cereales. Según la Agencia de Alimentos de la ONU (WFP), se necesita enviar allí unos dos millones de dólares para que los habitantes puedan alimentarse durante los próximos meses, hasta la nueva cosecha. Los datos son escalofriantes; un informe del WFP de Ginebra afirma que en Perú más de la mitad de la población vive en los límites de la pobreza y la cuarta parte sobrevive con menos de un dólar al día. Ahora que se habla de la globalización, de la multiculturalidad, de las relaciones entre los pueblos (choques o alianzas entre civilizaciones), es el momento de «menos samba e mais trabalhar» y de enviar ayudas a las comunidades con problemas. La cooperación internacional y la ayuda humanitaria son hoy más necesarias que nunca, porque en el futuro los desastres naturales van a ser más frecuentes y más intensos; si añadimos los conflictos causados por la ambición y la incompetencia humana, el panorama es preocupante y habrá que buscar soluciones. Esto debería ser parte del llamado nuevo orden mundial que se está pergeñando.