Ahora, tampoco

MANUEL MARLASCA

OPINIÓN

04 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

AHORA, tampoco toca, le vienen a decir a Ruiz Gallardón tanto Mariano Rajoy, al incluirlo en la ejecutiva del partido pero no en el comité de dirección, como sus propios compañeros que no le perdonan el famoso «hay que reconocer que algo hemos hecho mal» en su discurso en el congreso del PP. Cogido por la pinza que forman Jaime Mayor Oreja y el ex presidente Aznar, tuvo que escuchar al primero cómo repetía poco después del discurso de Gallardón que «la autocrítica se hace en la hora de las victorias y no en la hora de las derrotas», y al segundo cómo le pedía a Rajoy una oposición alejada de cualquier autocrítica «porque el día que sintamos vergüenza por haber gobernado, estaremos incapacitados para volver a gobernar». Si a ello se añade que Carlos Aragonés, hombre inseparable de Aznar y defenestrado ahora de la secretaría general adjunta del partido (ya no existe ese cargo) pero vocal, como Gallardón, de la ejecutiva, saludó el discurso del alcalde de Madrid con un «sirve igual para el PP y para el PSOE»; que según algunos medios (reproduzco de la web El Semanal Digital ) la frase más repetida en el congreso fue la de «no lo aguanto» en referencia a Gallardón; teniendo en cuenta todo ello, decididamente ahora tampoco toca. Así que el «verso suelto», como dicen que se autocalifica el alcalde de Madrid en relación con su propio partido, tiene que seguir esperando para su definitivo asalto al palacio de La Moncloa, que nunca ocultó. Cayó en desgracia cuando confesó abiertamente su propósito; recuperó resuello cuando, después de anunciar que no volvía a presentarse a su reelección como presidente de la autonomía madrileña, fue obligado a rectificar por Aznar, que le cambió el paso meses después pidiéndole que fuera candidato a la alcaldía; se movió como él sabe para entrar en la carrera por la sucesión, con éxito de público pero sin opción; confiaba en que el sucesor fuera Rato, con el que se creía bien colocado en un futuro gobierno; y finalmente, las elecciones del 14-M supusieron también para él una vuelta a empezar. En esas estaba cuando recibió el encargo de Mariano Rajoy del discurso del congreso. Para que se retratara -escribí yo entonces-. Y retratado está. Tal como ha salido en la foto, Mariano Rajoy prefiere mantenerlo a cierta distancia.