Todo por el «share»

| MANUEL MARLASCA |

OPINIÓN

LUZ INTERMITENTE

09 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ASISTO atónito estos días al espectáculo de las televisiones rivalizando en rumores, comentarios, suposiciones y exigencias de partes médicos sobre el estado de salud de Rocío Jurado y las causas que la llevaron a una larga y por ello es de suponer que también delicada intervención quirúrgica. Con el mismo desparpajo con el que quienes se presentan como periodistas hablan del tamaño del atributo masculino de gentes de desconocido prestigio y ninguna solvencia o que crucifican la memoria de una reputada líder de audiencia de la radio ya desaparecida hablando de sus tendencias sexuales o se hacen eco sin comprobación alguna del o los hijos secretos de cualquier famoso o de supuestos maltratos, acosos sexuales y demás variantes, hablan estos días de tumores y quistes, confunden venas con arterias y la velocidad con el tocino. Pero da igual, porque el share de las televisiones se dispara cuando estos indocumentados expertos en saraos , vaginas, culos, siliconas, penes y otros interesantes episodios que cambiaron el mundo en los últimos años especulan con la intimidad de Rocío Jurado. Uno de mis maestros, Manuel Martín Ferrand, gallego sabio y brillante cuya obra cumbre (Antena 3 de Radio) está ya en los libros de la historia del periodismo de este país, suele decir que la intimidad es lo que hay de la piel hacia dentro y de la cintura hacia abajo. Y supongo que se refiere al derecho que cada cual tiene a guardar esa intimidad sin que sea asaltada por seudoperiodistas de medio pelo, o a exhibirla, si así les peta, a cambio de a tanto el centímetro de canalillo , de despelote o incluso de ser insultados, que programa hay en que la cantidad a recibir va en función de la gravedad del insulto que esté dispuesto a recibir el famosillo invitado. Pero el share es el share , y las televisiones se pasan por el forro intimidades, respeto a los menores, ética y hasta estética. Anda por ahí un comité de sabios (¡qué risa!) preparándole al Gobierno de Zapatero alguna coartada para el próximo desmán político con Televisión Española. Yo creo que antes que el modelo de gestión habría que abordar el modelo de programación y contenidos. Y tal como está el patio, me temo que lejos de ser asunto de comité de sabios (insisto: ¡qué risa!) empieza a ser de juzgado de guardia.