El norte de Galicia

OPINIÓN

18 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE AÑOS, los viajes para llegar a nuestra tierra eran una auténtica peregrinación; por la dureza del recorrido, por el tiempo que se tardaba, por las convicciones que había que tener para emprender el camino, ya fuera en aquel ferrocarril llamado Shangai o por una carretera que desde la Meseta coronaba los puertos del Manzanal y Pedrafita, y desde la cornisa cantábrica se hacía curvas por Cantabria y más curvas en Asturias, para dar el rodeo del Eo. Pero aquella esquina verde se fue acercando por autovías a la Meseta, y por autovías se acerca cada día más a las comunidades del Cantábrico, y de esa manera a la frontera con la UE. Ahí está A Mariña luguesa, mágica por naturaleza, a la que se llega gracias al puente de Los Santos sobre el Eo, y se sale por el concello de Mañón, uno de los más hermosos de Galicia, con la Estaca y los puertos del Barqueiro y Bares. Pero no podía ser que una comarca que fue provincia en el antiguo reino de Galicia se quedara apartada de las vías de comunicación con el sur de Europa. No podía ser que muchos españoles siguieran ignorando que la provincia de Lugo tiene mar y playas, que sus puertos pesqueros de Celeiro y Burela son, junto con la factoría de Alcoa en San Ciprián y Xove, clave en la capacidad económica del territorio lucense. Se ha hecho justicia en el tiempo. Se ha correspondido a la demanda de alcaldes y ciudadanos. Se ha diseñado la infraestructura capaz de vertebrar mejor el territorio. Sólo falta ganar tiempo al tiempo. Sólo falta tomarse en serio lo del ferrocarril, que no tiene que ser de alta velocidad, ya que pasaría de largo por nuestros puentes sobre las playas, sin beneficio alguno para mariñanos y mercancías, como las de un puerto en Alcoa, mejor utilizado, sobre todo ahora que Loyola de Palacio nos asegura que en la UE se vuelve al cabotaje. Tenía quince años y sufrí una apendicitis. Tuvieron que llevarme en taxi, desde San Ciprián al hospital San José, de Lugo, para la intervención quirúrgica; de madrugada, por las cuestas de Mondoñedo en medio de la niebla. Hoy tenemos el Hospital da Costa, que es donde nacen los mariñanos. Pero queremos ir en ferrocarril hasta Bilbao y Santander, en un tiempo razonable. Y queremos ese corredor entre Ferrol y San Ciprián, completado con la obra entre Barreiros y San Ciprián; que nos permita viajar por carretera y sin los puntos negros en los que se mata nuestra gente.