Harry Potter

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA | O |

18 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LO DE Harry Potter me recuerda al mouro de nuestra tradición gallega, ése que guarda tesoros cerca de algunas fuentes y que en ocasiones le da una bolsita a un vecino diciéndole que contiene oro..., a condición de que no lo compruebe hasta que haya llegado a su casa. La curiosidad perdió a muchos paisanos, que se precipitaron y vieron el oro convertido en carbón. Algo que, de momento no le está ocurriendo a la escocesa J. K. Rowling: su criatura de ficción Harry Potter es en sí misma un tesoro que se le entrega generosamente en cada nueva aproximación creativa. Oro puro, como cantan sus cuentas. Las cuentas de quien era, hace pocos años, una madre joven en el paro. Ahora la magia (también la de los millones) se ha disparado. Mientras la Rowling cavila y se devana los sesos sobre el contenido del sexto libro (el quinto se editó en el 2003), el director británico Mike Newell se dispone a llevar al cine el cuarto ( Harry Potter y el cáliz de fuego ) y a nuestras pantallas llega el tercero ( Harry Potter y el prisionero de Azkabán ), en una excelente versión del mexicano Alfonso Cuarón. En verdad, sólo la autobiografía de Bill Clinton, que ve la luz también estos días, puede redimirnos... si no le ha dado por competir con los saberes mágicos de Harry Potter.