NO PUEDE SER casualidad que, de cuatro vuelos que he tomado en un plazo de tres semanas, tres hayan sufrido más de una hora de retraso sin que, en ningún caso las condiciones climáticas pudieran servir de justificación. Las excusas que se nos ofrecieron a los pasajeros, por cierto, tras una hora de espera sin saber qué sucedía, fueron poco originales: «saturación del espacio aéreo de Barajas», «problemas técnicos» y la sustitución de una pantalla defectuosa en el cuadro de mandos del avión para cuya resolución fue necesaria, sorprendentemente, la presencia de una pareja de la Guardia Civil y no de técnicos. Curioso que sean, siempre, los vuelos a Galicia los que más demoras sufren. Pero, por si fuera poco la pérdida de tiempo y la sensación de impotencia, cuando, por fin, me senté en la plaza adjudicada, me abroché el cinturón y estiré las piernas, al ojear la manoseada revista mensual de Iberia tuve que hacer frente al texto introductorio de su director, merecedor, al menos, de una llamada de atención por su falta de respeto. Se puede entender que alabe la calidad del servicio de la compañía, al fin y al cabo debe promocionarse; lo que resulta absolutamente intolerable es que se permita menospreciar el criterio de los pasajeros, sus clientes, argumentando que, si bien la mayoría de las quejas son por retrasos no es éste el principal concepto que debe de tenerse en cuenta al valorar el servicio. ¡Fantástico! O sea que una coge un vuelo por el simple placer de viajar a mucha altura, por el trato exquisito del personal y, sobre todo, por el buffet que se sirve. Todos aquellos que nos desplazamos por vía aérea lo hacemos porque es el sistema más rápido. Si es la celeridad lo que les diferencia de otros medios de transporte y hace que se prefiera volar cincuenta minutos a conducir cinco horas, tenemos el derecho a exigirles una puntualidad absoluta, explicaciones coherentes y fidedignas en los retrasos y, llegado el caso, una indemnización por los perjuicios ocasionados. Todo lo que no reúna esas exigencias es una birria de servicio.