LA ONU declaró 2004 Año Internacional del Arroz, Año Internacional de los Desiertos y la Desertización y, también, Año Internacional de la Conmemoración de la Lucha contra la Esclavitud y de su Abolición. Tres declaraciones de máximo interés porque 40 millones de personas mueren cada año de hambre por no tener un plato de arroz que llevarse a la boca, la desertización va en aumento y la esclavitud está lejos de ser una reliquia del pasado. Que se lo pregunten a los miles de campesinos brasileños que viven en situación infrahumana y que, hartos ya de palabras, han reiniciado la ocupación de tierras para intentar cambiar su dramática situación y, de paso, poner en una complicada situación a Lula, quien llegó al poder en buena medida por el apoyo de los pobres del Brasil. Pero la geografía del hambre es amplia; así, las estadísticas dicen que en África se concentran 34 de los 50 países más pobres del planeta a pesar de las inmensas riquezas naturales que alberga. El dolor y el sufrimiento son bien visibles en los rostros de sus gentes. Es un enorme desafío moral. Me agobia la magnitud del holocausto del hambre. Sobran declaraciones. La teoría nos la sabemos bien: el pan compartido sabe mucho mejor. Fallamos en la práctica. Hoy, uno de los tres días santos grandes de la Cristiandad, cuando hacemos memoria de la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, es un buen día para escuchar con tranquilidad la canción de Maná que sirve de título a este artículo y reflexionar sobre este tema. En España, además, es Año Jubilar Compostelano. En hebreo júbilo significa toque de la trompeta de Yavé convocando al pueblo para una gran celebración festiva. Y es que Israel celebraba cada 50 años el año jubilar, en el que se dejaba reposar la tierra, los esclavos y sus familias recuperaban la libertad y la posesión de sus tierras, y se perdonaban en general las deudas. La Semana Santa vuelve a proponernos, a través de sus ritos, este itinerario de liberación. No podemos quedarnos en la mera impresión estética. Creyentes o no, no cabe duda de que estos son unos buenos ejemplos a seguir, si es que el futuro de la Humanidad pasa por el bienestar de todos los hombres. Cuando me entero de que si todos los hambrientos pudieran desfilar alrededor del mundo, su cortejo daría 20 veces la vuelta a la Tierra y no me espanto y hago algo, entonces Pilatos soy yo¿