El nuevo terrorismo

OPINIÓN

LA PRIMERA preocupación que han venido expresando los españoles en las encuestas ha sido por el terrorismo. Y todo parece indicar que seguirá siendo así. Los intentos frustrados de ETA, la matanza del 11-M a cargo de Al Qaida, los doce kilos de Goma-2 descubiertos el viernes en la vía del AVE a Sevilla y el cerco del sábado en Leganés con un GEO muerto y cuatro extremistas islámicos suicidados, han sembrado la inquietud entre nosotros. Estábamos ante lo que parecía el final de ETA y de repente nos damos de bruces con el desafío de un terrorismo internacional multitentacular y fanático que ha colocado a Occidente en su punto de mira. Porque, ¿contra quien pretendían atentar los terroristas del viernes? ¿Contra lo que representa Aznar? ¿Contra lo que representa Zapatero, el mismo día en que se constituía el nuevo Parlamento? ¿Contra la democracia? ¿Contra España? ¿Contra la UE? ¿Contra un aliado de EE.UU.? Hay que abandonar las sutilezas y afrontar la abrupta realidad. Ese terrorismo bárbaro viene contra las instituciones occidentales, contra nuestras mejores conquistas como ciudadanos libres y, preferentemente, contra el propio sistema democrático, que ocupa un lugar cimero entre nuestros logros. Un terrorismo de inspiración radical-islamista con el que no contábamos y que se ha convertido en el más peligroso porque es del que tenemos menos información. Lo que se avecina ahora es una dura batalla por la seguridad. Y el primer paso corresponde a los políticos, reforzando tanto como sea posible el Pacto Antiterrorista. Después, una labor policial continuada, sostenida, efectiva, capaz de desmantelar las bases en que se apoya ese terrorismo salvaje. El juez italiano Armando Spataro, experto en la lucha antiterrorista y particularmente en las células próximas a Al Qaida, ha sido rotundo: «Las masacres del terrorismo islámico indican que el objetivo indiscriminado es Occidente». La respuesta requiere la coordinación transnacional de políticos, magistrados y fuerza pública. Y también un gran esfuerzo de modernización de sistemas y de medios. Porque Al Qaida es desgraciadamente una moderna factoría del terror.