Las paradojas de un líder

| MANUEL MARLASCA |

OPINIÓN

15 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

CIMENTÓ buena parte de su conquista del poder en un atentado terrorista en el que a punto estuvo de perecer; hizo de la lucha contra el terrorismo una de las piedras angulares de su gestión, hasta el punto de que esa fue una de las razones que le llevó a aceptar la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y la invasión de este país. Y se va después del mayor atentado terrorista de la historia de España, con doscientos muertos, perpetrado además por una célula islamista y como respuesta a la participación de nuestro país en la guerra de Irak. Prometió una TVE neutral y el director de los Servicios Informativos fue condenado judicialmente por manipulación. Quería que se creara un grupo mediático afín al Partido Popular, incluida una plataforma digital. Pero acabó teniendo que aceptar la fusión de ésta con la que pretendía neutralizar, no sin antes verse obligado a relevar, tras un escándalo de stock options, al encargado de formar el grupo mediático que, por cierto, acabó siendo vendido. La transparencia era otro de sus compromisos; pero la política informativa de la huelga general de junio de 2002, de la catástrofe del Prestige o la del accidente aéreo del Yak-42 (62 militares españoles muertos) son hitos de oscurantismo informativo, con la puntilla final de la falta de claridad sobre las investigaciones de los atentados del 11-M. Apostó por convertir en baza electoral la traición del nacionalista catalán Carod-Rovira al entrevistarse secretamente con la cúpula etarra, y su partido, Esquerra Republicana de Cataluña, ha pasado de tener un diputado en las Cortes españolas a contar con nada menos que ocho. Apadrinó una política de confrontación con el nacionalismo vasco y el PP ha perdido un diputado en cada una de las provincias de Euskadi. Aunque quizás todas las paradojas se resuman en un mandamiento, que el director de este periódico explicó a la Cadena Ser la noche del domingo, cuando Iñaki Gabilondo le preguntó su opinión sobre lo ocurrido: no mentirás. «En política -decía Bieito Rubido- hay que decir la verdad desde el minuto uno del partido». Tesis, por cierto, a la que se sumaron ayer el diario francés Libération («los españoles votaron contra la mentira») y el ministro galo de Asuntos Exteriores («los españoles han elegido la verdad»).