La bandera

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

UNA DUDA. Si José Luis Rodríguez Zapatero va en su coche y pasa ante una bandera de Cuba, ¿debe ponerse en pie? ¿Y si la bandera es de Corea del Norte? Otra duda. ¿Tienen los militares que rendir, a partir de hoy, los mismos honores a la enseña norteamericana que a la española? Ahora ya sabemos que cuando vayamos a McDonald¿s y nos sirvan una hamburguesa sobre una servilleta con la bandera de Estados Unidos debemos de ponernos firmes. Y que cuando descansemos en una playa y veamos el símbolo USA estampado en la parte inferior trasera de un bikini, tenemos de mostrarle el debido respeto. No porque vayan a tacharnos de antipatriotas. Que ya lo han hecho. Más que nada para que no se arme otra trifulca como la que vivimos estos días tras la exhibición militar de la Fiesta Nacional. Por lo visto, el país carece en estos momentos de problemas apremiantes que puedan originar debates serios y rigurosos. De ahí que hayamos hecho de la actitud de Zapatero un conflicto nacional de proporciones desmesuradas. Solucionados como tenemos el hallazgo de las armas de destrucción masiva de Sadam, la burbuja inmobiliaria, la inmigración, la violencia callejera, el AVE de los socavones, la carestía de los alimentos y la reforma constitucional, sólo nos cabe debatir si Zapatero rindió o no el debido tributo a la bandera de los Estados Unidos. El ministro portavoz Zaplana ha dedicado un largo parlamento a descalificar al líder socialista. Todavía no le hemos escuchado una palabra sobre la catástrofe del Prestige . Ni abrió la boca para abordar la multimillonaria deuda de los clubes de fútbol. Son problemas de menor entidad. Aquí y ahora lo único importante es cómo debemos de comportarnos cuando vislumbremos una bandera norteamericana. Ese es el debate. Hay que ir ensayando, por si algún día la hacen nuestra.