Linchamiento del jurado

| FERNANDO ÓNEGA |

OPINIÓN

24 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

TAL COMO estaba previsto, la detención del asesino inglés y la exculpación de Dolores Vázquez ha suscitado un arrepentimiento general por las presiones ejercidas sobre la investigación y el juicio de esta mujer. Pero es un arrepentimiento provisional. Al mismo tiempo que nos damos golpes de pecho, ya se está haciendo lo mismo con el tal King o como se llame: ya se le dedican los peores calificativos antes de que la Justicia se pronuncie, y ayer un periódico de gran difusión, en todo un editorial, lo condenaba a cadena perpetua. El juicio paralelo parece que es algo que los españoles llevamos en la sangre. Al mismo tiempo, se abre el debate de qué hacer con el jurado. Para los conservadores, sean políticos, juristas o periodistas, lo mejor sería terminar con él. Pero, como está previsto en la Constitución, se admite como un mal inevitable que hay que revisar. La izquierda lo defiende, incluso tal como está. Es la mejor forma de aplicar el principio de que la Justicia emana del pueblo. Como el debate coincide con la ruptura del Pacto de la Justicia, dirigentes del PP encuentran la ocasión de oro: el propio Rajoy ha tenido la sinceridad de comunicar que ahora, sin las ataduras socialistas, es más fácil la reforma. No saben muy bien cómo, pero hay que reformar. Lo pide el circo. No se pidió cuando un jurado dictaminó la inocencia de un individuo que mató a dos ertzainas, pero se pide ahora que se han equivocado con Dolores Vázquez. Se le hace pagar a esta institución un error colectivo de la investigación, de la instrucción y de parte de la sociedad. La pregunta es: ¿se equivoca más un jurado que un juez o un tribunal? En los últimos cuatro años, según datos del Consejo General del Poder Judicial, 1.503 ciudadanos españoles han expresado quejas por el funcionamiento de la Justicia. De ellos, más de la mitad deben recibir indemnización, según informe del mismo consejo. Esta cifra demuestra que la Justicia, como institución humana, se equivoca y produce daños personales. ¿Por qué se exige al jurado una perfección que la Justicia técnica tampoco garantiza? Personalmente, veo indicios de clasismo, que un técnico entrevistado en Radio Nacional dejaba ver en estas palabras: «Los miembros de un jurado no tienen ni idea de lo que están tratando». Después de linchar a Dolores Vázquez, ahora estamos linchando al jurado. Creo que ya no hay un español que no sienta pánico si sabe que va a ser enjuiciado por esa institución. Ante ello, sólo se le puede decir al Gobierno, que anda tan entusiasmado en la reforma: tengan cuidado. No se dejen llevar ustedes también por las olas enloquecidas de la opinión. Y ahora estamos sufriendo muchas.