Un culebrón de un solo capítulo

| XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

LA ESTRATEGIA era de libro, y Pepe Blanco la había preparado con singular esmero. Tenían que recuperar la iniciativa política y salir de los lodazales intransitables de la Asamblea de Madrid. Tenían, sobre todo, que aprovechar el gran enfado de Rodríguez Zapatero, y presentar una batería de proyectos destinados a marcar la sideral distancia que debe mediar entre un líder en retirada y una promesa en ciernes. Y por eso se fue a Santillana del Mar la flor y nata del PSOE, donde tratan de poner en valor las resesas y mal explicitadas reformas del Senado, pactar un discurso autonómico que sirva para Maragall e Ibarra, y hacer creíble un nuevo paraíso de infraestructuras, como si el AVE a París no dependiese de Francia, como si el túnel bajo el estrecho de Gibraltar estuviese a punto de inaugurarse o como si el Plan Galicia -el de unos y el de otros- no hubiese agotado la literatura del género. Durante el fin de semana -decía Caldera- no se hablará de otra cosa, y todos tendrán que reconocer que la oposición ha tomado la iniciativa del otoño caliente, frente a un cobarde presidente que agota su mandato en jaleos sucesorios. Pero es evidente que los de enfrente no duermen, y que, con un calibrador de alta precisión, le tienen tomada la medida a Zapatero. Vean, si no, el resumen de hechos de la última semana. El lunes apagan el farol de la comisión de investigación y ponen a Simancas a los pies de los caballos. El martes rebajan la carga remanente en el Prestige -¡nunca máis!-, y toman el relevo de los marines -¡no a la guerra!- en el polvorín de Duwaniya. El miércoles, después de situar a Marte mucho más cerca que en tiempos de Felipe González, comparece Aznar en Menorca y acusa al PSOE de carecer de «dirección y proyecto». El jueves, como de rebolo , nos mandan la encuesta del CIS, repiten hasta la saciedad la consigna de Menorca, y rechazan, sin contemplaciones, la comparecencia del presidente en el Congreso. Y el viernes, sin tener en cuenta que a Rodríguez Zapatero se le acaba la paciencia, nos anuncian por sorpresa que el culebrón de la sucesión no tiene más que un capítulo, y que la precampaña de las elecciones generales acaba de empezar. ¡Impresionante! Ver al PSOE y al PP en plena batalla electoral es como ver un partido entre el Milán y el Compos. Y eso hace que las porras sobre la sucesión hayan oscurecido la cumbre de Santillana. ¡Por cierto!, si quiere ganarle una cena a los colegas, sepa que el próximo inquilino de la Moncloa ya está en el Gobierno, que jugó hábilmente su partida y rebosa seriedad y experiencia, y que es amigo mío desde hace muchos años. ¡No tiene pérdida!, siempre que Aznar no diga otra cosa.