CON EL TRIUNFO del Real Madrid en la última oportunidad que ha tenido se ha acabado una Liga de fútbol que sabíamos cuándo empezaba pero no quién la ganaba. Desde hoy y por culpa de los dineros, esos que los clubes necesitan pero no tienen y que saben cómo conseguir pero no consiguen, no sabemos a ciencia cierta cuándo empezará la próxima aunque intuimos quien la ganará. Si fuéramos ingleses ya tendríamos a las casas de apuestas cotizando 10 a 1 por el jugador que acierte la fecha del inicio. Aquí, más aficionados a las encuestas a través del teléfono móvil y en los diarios electrónicos, se están haciendo predicciones sobre si los clubes pagarán a los jugadores lo que les deben y si obtendrán de la televisión lo que piden, que al parecer es lo que necesitan para seguir tirando otro año, aunque sea sin pagar a Hacienda y dando una patada hacia adelante al balón de la deuda. De momento y a falta de otro culebrón, ahora que parece que camina a su desenlace el nudo de la comedia de enredo y ventilador en la Comunidad de Madrid, se puede abrir paso el más seguido de la huelga sí huelga no de los clubes más modestos si Audiovisual Sport les niega lo que piden y sólo les da lo que valen, y si el Gobierno les cierre las puertas de lo que solicitan. Ante la evidente imposibilidad de lograr de la televisión de pago una valoración de sus derechos superior a la que ofrece, los clubes de fútbol han girado su vista al Ejecutivo, al que este verano se le pueden acumular en el área los balones bombeados que le van a lanzar las partes implicadas, quienes aseguran que la Administración tendrá que afrontar, antes o después, un nuevo plan de saneamiento que permita a los equipos ampliar sus líneas de ingresos y pagar menos a la Agencia Tributaria de lo que ahora dicen que pagan, aunque no paguen. En este plan se han barajado soluciones como elevar el porcentaje que Hacienda destina al fútbol de las quinielas y derogar la reglamentación que obliga a emitir un partido por televisión en abierto. Esta última es fácil de entender pero difícil de aceptar al estar por medio las televisiones autonómicas y con ellas sus gobiernos, empeñados en gastar en su televisión lo que no pueden invertir en sanidad y educación. Pero, en fin, algo se arañará. Sogecable prevé alcanzar un acuerdo con los clubes en las próximas semanas para la compra de los derechos del pago por visión, después de cerrar los derechos para la emisión en pago de la Liga de Campeones, y el Gobierno, con Rajoy de interlocutor, tendrá que conceder más dinero de la quiniela, en detrimento de lo que ingresa Hacienda y de lo que va a otros deportes, y estructurar un nueva fiscalidad para unas sociedades que gastan, gastan, gastan¿y duran, duran, duran¿