Mayoría perversa

|PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

29 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

NUESTRA democracia se ha hecho dura, inhóspita para el que aspire a pensar y discrepar. Hay demasiada gente en exceso segura de lo que dice y de cómo vive. Toleran mal que alguien se muestre en desacuerdo y mucho peor que no se crea las estadísticas del INE o las encuestas del CIS. Dicen que en un pis pas alcanzaremos el pleno empleo, que quien no trabaja es porque no quiere y que el que no llega a fin de mes es un inútil inadaptado. Nuestra democracia se ha hecho mayor, anda ya rígida por la ruta del colesterol y ni se preocupa de cubrir los michelines que revientan las costuras del buen gusto y del respeto a la heterodoxia. Se está dando un hartazgo de actitudes mayoritarias y decires políticamente correctos. Y al que no esté de acuerdo, un cuarto y mitad de ignorancia por tocar la flauta travesera. Y por mojar culpablemente la magdalena en el té de la estrenada democracia de los ochenta, tan adorable ella como el inocente «paraíso de los amores infantiles» de que hablaba Baudelaire.