QUIENES hayan vivido la etapa posterior a los planes de desarrollo -van allá más de treinta años- recordarán como se inició el capitalismo popular en nuestro país: las matildes y Sofico. El pueblo, el pequeño ahorrador, descubrió la bolsa y la inversión inmobiliaria. La serie Cuéntame , con nostalgia, agilidad, y una ternura en exceso comprensiva -los estafadores son golfos, pero no delincuentes-, nos acerca a la historia de aquella España, donde las matildes sintetizaban la esperanza del bienestar futuro para la emergente clase media, y Sofico el iniciático fiasco inmobiliario, todavía tan vivo. Democracia asentada, racionalización del Estado, discurso liberal, eficacia de lo privado frente a lo público, el mercado y la competencia como reguladores del buen servicio, la rentabilidad y la gestión óptima. 1997: privatización de Telefónica para atender desde la eficacia privada el reto de la modernidad, la liberalización del mercado, la competencia, la revolución de las telecomunicaciones: las redes, el cable, la banda ancha. Telefónica privatizada, si bien con la vigilancia del Gobierno -gran hermano- y con un presidente ad hoc , inició una ascendente carrera para ser el cuarto, el tercero, el segundo operador europeo o mundial. Latinoamérica, Terra, Lycos.... Nuevas fórmulas de gestión: fidelizar a los altos ejecutivos con las stock options . Y con la privatización, la competitividad que, por supuesto, no tiene relación con la tecnología que se desarrolla y posee, ni con aventuras en medios de comunicación que con gran valor político se revelan como un auténtico fiasco empresarial, ni tampoco con operaciones empresariales internacionales mal valoradas y peor gestionadas. La competitividad, siempre nos lo enseñan, se asienta en la reducción de plantillas, o en términos de modernidad, voluntarios de cuarenta y ocho o más años que se desvinculan. Porque el paradigma neoliberal afirma contundentemente la eficacia de lo privado, sin resquicio para la discusión ni para un tímido depende. Por eso cuando luego de siete años de gestión privatizada , el gigante español de las telecomunicaciones perdió la mitad de su valor en bolsa, tiene números rojos en su cuenta de resultados de los últimos trimestres, y pierde cuota de mercado desde hace dos años, el problema se resuelve o se agrava, depende de la situación del analista, con una nueva y extensa regulación de plantillas, que esta vez -por primera vez no-se pretende aparentar que no costará dinero público ¿Y el origen de tanto mal? La respuesta, en el manual del eficiente gestor: «Nos hemos tenido que enfrentar al marco regulador más exigente de Europa, endurecido en repetidas ocasiones». Las matildes , de nuevo, fuente de enseñanza en la era de la globalización. ¡Cuánto aprendemos!